viernes, 10 de marzo de 2017

ESCALAR, ¿Y POR QUÉ NO?

¡Quién pudiera retroceder unos cuantos años para meterse con la fuerza que da la juventud en el mundo de la escalada!. No pudo ser, la vida me llevó por otros derroteros; comencé pronto a ir a la montaña, en donde me encuentro a gusto, aunque siempre dirigiendo la mirada hacia las crestas y paredes que tengo alrededor. A falta de ese tiempo en el que no he podido realizar uno de mis sueños, probé hace unos 4 años con un cursillo en el rocódromo del Polideportivo Pío Baroja de Donostia, y entre torpezas y miedos (cosa de la edad), he conseguido realizar varias vías de 4-5 grado, suficiente para vivir y sentir la progresión en la roca y...¡me encanta!, me siento libre avanzando con pies y manos unida por la cuerda al compañero, ganando terreno despacio, concentrada...

Hace 4 años fuimos a Dolomitas en familia y allí me llené de paisajes y, sobre todo, de rocas de granito que me hicieron disfrutar como nunca de esta actividad. Hicimos un poco de todo, caminamos, tanto en horizontal (travesías cortas), como en vertical, utilizando nuestro material en el caso de escalada, o aprovechando los hierros fijados en la roca para hacer varias vías ferratas, que en aquella zona las hay a miles...Pero vayamos a la escalada...

Llegamos a Cinque Torri y nos encontramos con ésto:


5 Torri a la vista


Nos familiarizamos con los croquis y la graduación de las vías:






...y a la carga, ¡una de 5 grado a la primera! (este 5 grado era más bien 4+)




fuimos haciendo nuestros "pinitos" en otros lugares durante las vacaciones, estudiando poco a poco otras vías


Estudiando la pared...

...nos íbamos "empanando" de lo que hay que hacer antes de asegurar
.



...hasta que se va consiguiendo poco a poco cada vez más...







"Sólo una cosa vuelve al sueño imposible; el miedo a fracasar" (Paulo Coelho)

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