martes, 18 de julio de 2017

VAGANDO ENTRE ERMITAS Y MONTAÑAS

Ermitas rupestres de Yebra de Basa. Ecos de campanas.

Suena el eco ancestral que envolvió este mágico lugar, esas campanas que asoman junto a las ermitas encajonadas en la piedra. Son las ermitas de La Cueva y de San Cornelio, cerca de Yebra de Basa. El camino que sale del mismo pueblo va ganando altura por un sinuoso sendero por el que no dejan de sorprendernos otras tantas pequeñas edificaciones, ermitas minúsculas, que jalonan el recorrido. En cuanto la vista te permite observar el precioso enclave de estas ermitas rupestres, vagas a otras épocas de vidas contemplativas...no sé, escucho el tañido, o el eco del mismo, mientras me maravillo con el lugar. Aquí se ha detenido el tiempo como en otros muchos bellos enclaves que ahora no tienen vida, tan sólo nosotros caminamos uniendo nuestros pasos a los de otros muchos senderistas que discurren por aquí...Dejamos estas ermitas y este mágico lugar envolviéndonos de historia. Continuamos nuestro recorrido mientras el tiempo va mejorando, desde una mañana gris hasta un precioso día...Han sido varias las ermitas por las que hemos pasado, San Blas, Santa Bárbara, O Zoque...incluso Santa Orosia, hoy en día patrona de Jaca...sin duda me quedo con la vista inicial sobre las de La Cueva y San Cornelio...

Ermitas de La Cueva (arriba) y San Cornelio

Accediendo a la ermita de La Cueva

Lugar espectacular

Siguiendo nuestro camino bajo la cascada del Chorro
Dejamos este mágico lugar...

Todavía hay esperanza...San Román de Basa tiene nuevos habitantes después de años despoblado...



Historia de una despoblacion...con final feliz
Una visita a la Peña Montañesa, hacia el Sobrarbe buscando el buen tiempo






"La primera condición del paisaje es su capacidad de decir casi todo sin una sola palabra" (Konrad Lorenz)

martes, 20 de junio de 2017

RUINAS EN PLENA NATURALEZA, TESTIGOS DE NUESTRO TIEMPO

Un frío día de marzo por el sur de Aralar...

Salimos pronto del coche. La verdad es que la pinta del día no invitaba mucho a dejar el confort del viaje. Salimos de Donosti cuando aún comenzaba a amanecer. La niebla lo cubría todo caminando por las solitarias calles de Huarte Arakil. Entre-semana y a esas horas tan sólo nosotros rompíamos el silencio de la mañana dormida. La Sierra de Satrústegi con Beriain dominando nos mostraba el frío día que se avecinaba, con la nieve recién caída vistiendo las cumbres. Nosotros a lo nuestro, iba a ser una mañana larga.
Cuando llevábamos un buen rato caminando la niebla se disipó y nos dejó disfrutar todavía más del bello paisaje a nuestro alrededor. Ascendíamos por la Senda del Pastoreo (GR-282) por un sinuoso sendero cuando nos topamos con la primera "piedra" del día, poco después de pasar junto a la Cruz de San Miguel. Se trata del dolmen de Artzabal, de los más bonitos que hay en Aralar. Su tapa se rompió a saber cuándo y hoy en día esa piedra enorme permanece en el suelo junto al resto del conjunto. Un buen sitio, y bien marcado, y esperemos que bien cuidado en tiempos futuros. Dejamos enseguida la Senda del Pastoreo para tomar dirección hacia la carretera que sube a San Miguel de Aralar.
Al rato visitamos el lugar del dolmen de Otsopasaje, espectacular entorno rodeado de pequeñas hayas, todavía sin salir del invierno al que le faltaba poco por terminar. Después de caminar por preciosos hayedos, otro dolmen llamó nuestra atención, la verdad es que en un radio pequeño es abrumadora la cantidad de monumentos que hoy en día podemos ver, una maravilla que el paso del tiempo no haya podido echar a perder semejantes joyas de una historia tan remota...Esta vez se trata del dolmen de Pamplonagañe, con el Artxueta al fondo vigilante...Una maravilla.
Pronto tomamos una ancha pista que nos llevará hasta un despoblado en medio del bosque. Primero nos topamos con su bonita fuente medieval, rodeada de verdes, dando entrada a unas ruinas de una iglesia, hoy en día lo único que se puede ver. Alrededor no se aprecia ninguna piedra más. Se trata de Agiri, un poblado del siglo XIII. Por hambrunas, malas cosechas, peste negra o incluso para defenderse de Castilla, en aquellos tiempos los poblados (13 en total) se juntaron; Agiri desapareció  para acabar formando el pueblo de Huarte Arakil. Alrededor de esta iglesia perdida, hayas por doquier, no hay más vestigio de piedras ni construcciones, el bosque como consecuencia del tiempo, se lo ha comido todo...
Seguimos por amplia pista disfrutando del sol hasta que topamos con otro dolmen, Armendiaga, una vez tomada la dirección hacia Huarte Arakil de nuevo. Como todos los que vimos, impresionante. Entramos en un robledal cubierto de verde por un estrecho sendero para ir a parar a un claro desde el que se observa la roca de Madalenaitz, ya falta poco para cerrar la circular de esta bonita mañanera. Circulamos junto a una erreka, y más adelante pasamos junto a la Ermita de San Miguel, para terminar en el Monasterio de Santa María de Zabartze, datado en el año 1031 pero restaurado en el S. XII; aquí, 2 milanos que no paraban de volar juntos haciendo piruetas nos regalan su pose en la rama mirando hacia Huarte Arakil...Acabamos embriagados de historias remotas.


Dolmen de Artzabal

Dolmen de Otsopasaje

Dolmen de Pamplonagañe

Fuente Agiri

Ruinas Iglesia de despoblado de Agiri

Dolmen de Armendiaga


Belate en primavera...caminando por tierra de batallas

Paramos en Venta Quemada. Aquí dejamos el coche. Comenzamos siguiendo 1km por la carretera hasta que damos con una pista a mano izquierda, que nos llevará en poco tiempo hasta el antiguo Convento de Santa María junto a la Venta de Belate. Precioso lugar rodeado de agua y extensos campos. Refugio de peregrinos...Me lo imagino repleto de gente cansada de tanto caminar, con el lugar de culto y la posada donde recuperar la energía para continuar el largo viaje...Siglo XII...después saqueado en el XVI...y más aún, incendiado y destruido por los franceses en la Guerra de la Convención, ¡qué pedazo de brutos!. Paseando entre estos muros me viene a la cabeza el fragor de la batalla, y sangre, mucha sangre...
Continuamos nuestra marcha a través de los bosques, cuya sombra mitiga el calor que vamos notando. Nos dirigimos de nuevo al cruce de la carretera que hemos cogido antes, la cruzamos y tomamos un sendero que nos lleva a Bentaxar, u Odolagako Benta (Venta de la sangre)...Toda la sucesión de ventas que hay por esta zona da a entender la importancia histórica de este paso...Continuamos por la GR-12 para subir hacia Larrepil y atravesar un precioso hayedo, sin sendero, lugar encantador. Vamos pasando junto a diversas mugas, entre Elizondo y Ultzama, o entre Donamaria y Elizondo...Subimos a Putzuetakogañe y nos dirigimos hacia el Txaruta para, sin ascender a su cima, bajar la altura que hemos ascendido por otro bosque, dirigiéndonos hacia la cima de Berriozokoa, con esas horribles antenas...
Desde esta cota ya se divisa Gazteluzar...vuelve el fragor de batallas ancestrales. Nuestra historia está deambulando todavía por estos bosques. Aquí tuvo lugar la Batalla de Belate. La conquista de Navarra se tuvo que librar aquí entre otros lugares. En 1512, el entonces rey navarro Juan III de Albret, se lanza a recuperar el territorio desde Ultrapuertos con el apoyo de sus aliados del norte, contra las tropas de los monarcas castellanos apoyados por los beaumonteses y guipuzcoanos, pero fracasa en su intento...Historias escritas sobre la historia...Testigo lo escrito, estas piedras y el paisaje, de nuestro trepidante pasado...y también del presente.

Convento Sta. Maria de Belate


Odolagako Benta, Bentaxar



A la derecha, ruinas de Gazteluzar



Testigo de nuestra historia...

Agradecer a mi amigo Andoni que me ha acompañado en estas y muchas otras salidas al monte, y con el que aprendo mucho a partir de sus explicaciones y tomando datos de su interesante blog (almonteparaque)...Tanto los nombres de los dólmenes de la salida de Aralar, como varios de los lugares visitados con él los obtengo de su blog, información que añade a sus bonitas fotos.

lunes, 29 de mayo de 2017

MOMENTOS PIRENAICOS

Ahora que mi deambular por la naturaleza es más lento, que los caminos en los que más paso las horas son senderos de bosques y prados, que miro todo con otros ojos, dejándome llevar respirando cada instante cada paisaje, ahora que descubro siempre algo bello en mis cortas salidas, empiezo a hacer un hueco en mi mochila para retomar citas pirenaicas. Hace tiempo que no nos acercamos por el Pirineo a realizar alguna travesía, y recordando momentos vividos, no pueden faltar las sensaciones que tuve en 2 de nuestras salidas. Mientras pueda, no dejaré de respirar también paisajes de cumbres rocosas, crestas aéreas, ibones, pedreras, collados empinados, en definitiva, esos paisajes con los que empecé a amar la naturaleza...

Faja de las Flores, Ordesa. Recuerdo agridulce...
Salimos un precioso día de julio desde Ordesa, donde un autobús nos dejó junto a una treintena de personas más a primera hora de la mañana. Fuimos los únicos que decidimos ir temprano hacia Cotatuero, y recorrer la Faja de las Flores. Las clavijas de Cotatuero nos despertaron después de caminar fresquitos en un día que se presentaba bastante caluroso. El lugar es impresionante, avanzando pegados a la roca con esa caída bajo nuestros pies. El encuentro con el circo de Cotatuero, maravilloso. Estaba plagado de lirios junto a unas cascadas que nos refrescaron la mañana. Fuimos caminando por la Faja admirando la colección de flores que tapizaban la hierba y salían por todas partes...hasta que escuchamos el ruido de un galope. Teníamos miedo de que lo que fuera que se aproximara hacia nosotros pos aquél estrecho sendero acabara precipitándose al vacío, al ser asustado por nuestra repentina presencia, así que optamos por pegarnos todo lo posible a la roca y no movernos. Allí aparecieron huyendo de algo despavoridos, 2 sarrios, una cría y su madre...Enseguida nos dimos cuenta de que huían del ruido, de esos sonidos tan ajenos a ellos, de gente como nosotros. Pasaron casi rozándonos y continuaron hacia Cotatuero, me imagino que allí puede que se encontraran con otros, transformándose su escapada en una emboscadas, o no... Llegamos hasta el extremo de la Faja y descendimos por Carriata entre una marea de gente. Bajamos a Ordesa cuando más lío había, y mi pensamiento se quedó arriba, con esa pareja de sarrios que, una vez más, habían conocido lo que es el estrés, esa palabra creada por el hombre.





Solos...







Gran Facha. Cuando un mal día te lleva a pensar ciertas cosas...
Madrugamos mucho, apenas había luz aquella mañana de agosto. Con nuestras frontales comenzamos a subir desde el Balneario de Panticosa hacia el Refugio de Bachimaña junto al lago, caminando por cuya orilla ya el sol comenzaba a calentarnos tímidamente. La espectacular cresta que se presentó ante nuestros ojos más tarde, cuando transitábamos junto a los Ibones de Pecicos, me atrajo desde el primer momento. Ya llevábamos bastante desnivel en nuestras cansadas piernas cuando comenzamos a trepar por la monumental pedrera que accedía al Collado Sur de la Gran Facha...y no iba, ya no iba...Comencé a protestar contra todo mientras mi compañero se iba perdiendo allá arriba. Era incapaz de volver a contactar visualmente con él en un continuo "pisar y para atrás" que me estaba descolocando totalmente. Mirase donde mirase no veía más que piedra, desnivel, altura imposible... y allá arriba, desafiante, la mole rocosa que me esperaba y a la que llegué a ver como un enemigo, porque sí, porque sólo quería alcanzarla, aquella montaña a la que tiempo atrás no logré subir en 2 ocasiones...Tardé bastante en llegar hasta el collado cargando con toda una serie de juramentos guardados muy dentro...Luego, esa montaña contra la que tanto malo tenía dentro, se desplegó preciosa frente a mí, me mostró su cresta hasta su cima por la que fui avanzando sin ningún problema, brindándome el mejor de sus regalos, sus momentos irrepetibles...
La naturaleza está ahí, somos nosotros los que cambiamos, a mal, tanto, que no vemos lo auténtico.

Precioso entorno Refugio y Lago Bachimaña


Impotencia...¿contra qué dirijo mi furia?


Recorro la cresta sin pensar ya en nada...admirando todo...

Los Picos del Infierno

Cima de la Gran Facha 

Al fondo Lago Respomuso, Balaitus y Midi D'Ossau, belleza...
Añado una frase de José Saramago, viene muy bien para reflexionar sobre estas experiencias y muchas vividas en la montaña:

"Acostumbro a decir que entre la montaña que veo en la lejanía y la piedra que tengo en la mano, prefiero la piedra. Para mí, eso significa que la naturaleza no es un simple paisaje que se presenta ante mis ojos, sino una suerte de comunión con todo lo mineral, lo vegetal, lo animal que me rodea. Una comunión que pasa por todos mis sentidos, hasta el extremo de que tengo a menudo la conciencia de hallarme no en el exterior, sino en el interior. Mientras observo la naturaleza, siento que ella me observa a mí"   



jueves, 11 de mayo de 2017

TODO BELLEZA


Tengo ya mi mochila a reventar...En mi fondo, donde guardo todo lo bello, ha habido un empacho de paisajes, de agua, de noches estrelladas, de corazones palpitando a cada paso, de amigos compartiendo todo. Conmigo han viajado otras mochilas bien repletas, pesadas como la mía...Hemos pasado por tierras labradas cuyos colores invaden las retinas. También por pequeños pueblos, tan bonitos cuando una se acerca a ellos, que nos han dado a través de sus habitantes una lección de sabiduría y generosidad. Para las noches, teníamos para elegir bordas, bonitas balmas, rincones al lado del río, bosques con árboles protectores...Y ese fuego...siempre cerca para reagruparnos junto a él...

                                                 COLORES DE TIERRAS Y PUEBLOS





                                          CALOR DEL FUEGO Y AGUA REPARADORA



                                           PRECIOSAS BALMAS Y PEQUEÑOS REFUGIOS




Hemos recorrido la tierra, juntos, escuchando los sonidos de la vida, como son nuestras palabras, la música, arrullos, suspiros, gruñidos, bramidos, ronquidos, trinos; hemos caminado junto a ciervos, gamos, jabalíes, alondras, pica-pinos, cárabos, sapos, autillos...Todo esto nos ha pertenecido durante 6 irrepetibles días.

                                                          MUCHA BELLEZA



                                                                GENEROSIDAD

                                                               MÁS BELLEZA


                                                              ¡GRACIAS JULIO!