jueves, 11 de mayo de 2017

TODO BELLEZA


Tengo ya mi mochila a reventar...En mi fondo, donde guardo todo lo bello, ha habido un empacho de paisajes, de agua, de noches estrelladas, de corazones palpitando a cada paso, de amigos compartiendo todo. Conmigo han viajado otras mochilas bien repletas, pesadas como la mía...Hemos pasado por tierras labradas cuyos colores invaden las retinas. También por pequeños pueblos, tan bonitos cuando una se acerca a ellos, que nos han dado a través de sus habitantes una lección de sabiduría y generosidad. Para las noches, teníamos para elegir bordas, bonitas balmas, rincones al lado del río, bosques con árboles protectores...Y ese fuego...siempre cerca para reagruparnos junto a él...

                                                 COLORES DE TIERRAS Y PUEBLOS





                                          CALOR DEL FUEGO Y AGUA REPARADORA



                                           PRECIOSAS BALMAS Y PEQUEÑOS REFUGIOS




Hemos recorrido la tierra, juntos, escuchando los sonidos de la vida, como son nuestras palabras, la música, arrullos, suspiros, gruñidos, bramidos, ronquidos, trinos; hemos caminado junto a ciervos, gamos, jabalíes, alondras, pica-pinos, cárabos, sapos, autillos...Todo esto nos ha pertenecido durante 6 irrepetibles días.

                                                          MUCHA BELLEZA



                                                                GENEROSIDAD

                                                               MÁS BELLEZA


                                                              ¡GRACIAS JULIO!



martes, 25 de abril de 2017

AIRE DEL MONTSANT

Hemos regresado de unos maravillosos días entre roquedos, quejigos, encinas, pequeños robles, boj...Aún visionando las fotografías siento en la cara el aire del Mediterráneo, esos olores a tomillo y romero, esa vista sobre los brotes recientes de los árboles y los prados con sus flores, y esa tranquilidad en los recorridos que hemos seleccionado, fuera del barullo que, seguro, pocos kilómetros más allá, nos hubieran atrapado...

Hace un tiempo, Carlos propuso visitar la Sierra del Montsant; cuando lo dijo, el resto nos quedamos pensando dónde ubicarla...estaba claro, por su nombre, que en Cataluña, pero...¿dónde?...Pues está en Tarragona, en el interior...en la zona del Priorat (Priorato), conocida por sus buenos vinos...El viaje, cerca de 500 km, algo menos de 6 horas. Decidimos salir el miércoles por la tarde, después del curro, y de poner a punto nuestras autocaravanas, 2 parejas y un perro, comida y enseres para 5 días con sus 5 noches.

La noche del miércoles llegamos a la zona de acampada del Pantano de Margalef. Un sitio precioso rodeado de roquedos donde el 90% de los que allí estaban eran escaladores. Nosotros también escalamos, a nuestra manera, hay que tener en cuenta que superamos con creces la media de edad de los que pululaban por allí...tiendas, rastas, piercings, sacos y hierros desperdigados, furgonetas embarazadas de cachivaches...Estábamos bien acompañados...Había ambiente...Al día siguiente para las 10:15 ya estábamos caminando haciendo un pequeño recorrido de 12 km (ida-vuelta) hacia el Mas de La Solana, por el margen del pantano y disfrutando de preciosas vistas hacia el mismo. Xerpa, el perro, como buen Labrador que es, deseando zambullirse en el agua para librarse del calor que, ese día en concreto, comenzaba a machacar. Encontró varias ocasiones en las que se sumergió feliz. Nosotros, nos conformamos con beber el agua fresca de la fuente donde termina el recorrido, y desde donde volvimos por el mismo camino; una pena pero no hay posibilidad de dar la vuelta completa a este pantano, hubiera sido una gozada. ¿Y qué hicimos después de comer?, pues escalar, contagiados con el ambiente de alrededor...Koro y el perro se quedaron tranquilamente en la auto, y nosotros 3 nos acercamos a una zona fácil, llamada Can Llepafils, donde buscamos, y encontramos, vías asequibles...cuarto o quinto (bajito) grado. Eso sí, bastante achicharrados, comenzamos la temporada, recordando lo que allá por el mes de setiembre dejamos...

   - ¡dios!, ¡no me acuerdo cómo se hace el 8!...
   - Déjame, que te digo, así y así...
   - No te entiendo..., ¡ah!, tío, que eres zurdo y me lo estás diciendo distinto...
   - A ver, otra cosa...¿cómo había que hacer si no hay mosquetón donde termina la vía?,          ¿cómo era?...¡madre mía, cuántas cosas!...

En fin, así pasamos un par de horas y 3 vías.


Mas de La Solana

Disfrutando en el sector Can Llepafils
Terminamos la jornada felices y nos dirigimos hasta el pueblo La Morera de Montsant, situado en el corazón de la Sierra; un verdadero espectáculo...Rodeado de rocas enormes, y con muy poca gente, prácticamente el parking sólo para nosotros, junto al silencio...Preciosas noches estrelladas, síntoma de tiempo estable. Al día siguiente nos embriagamos de roquedos. Para empezar, Popi y Carlos inspeccionaron el territorio yendo temprano a correr...o lo que fuera, ya que se metieron en la zona alta en un buen "berenjenal". Para ese día organizamos 2 recorridos, uno de ellos más asequible para el perro, que por su tamaño y condición no era apto para trepadas y destrepadas fuertes, y el otro ampliando por la zona del Balcón del Priorat, preciosa atalaya rocosa desde la que se dominan unas vistas excepcionales. El recorrido más asequible nos llevó por el Grau de La Grallera hacia el Pi de Cugat y de ahí hasta el lugar denominado Clot de Cirer, un espacio verde con fuente incluida, en el que actualmente hay un árbol en medio, que no es un cerezo...El recorrido previo por la parte alta de la Sierra, espectacular...Y ese lugar...de ensueño. Volvimos repitiendo parte del recorrido de la Sierra hasta llegar a un lugar en el que nos separamos; Carlos y yo fuimos hacia el Grau de Barrots para acceder al Balcón de Priorat y Balcón de Montsant, y Popi, Koro y Xerpa descendieron por itinerario más fácil, el Grau d'Espinos, hacia La Morera. Como se puede observar, esta Sierra es accesible a través de "Graus", más o menos asequibles. Completamos el día con una visita a las ruinas de La Cartuja de L'Escaladei, situada a 4 km de La Morera. Allí nos dimos cuenta que estábamos en Semana Santa, por la gente que nos encontramos. Hasta ese momento, paz y tranquilidad. Los recorridos los completamos en unas 4 horas, con más o menos 12 km. La zona alta de la Sierra, espectacular. 

Lugar donde confluyen Grau Grallera y Grau d'Espinos
Asfodelos

Clot de Cirer


Balcón de Montsant


Barrots



Transitando por el Grau de Barrots
Después de conducir por sus sinuosas carreteras, llegamos a Ulldemolins, donde dimos cuenta de una copiosa cena en un restaurante del pueblo. El amigo Mariano creo que nos vio a todos un poco desnutridos, ya que en total, con esa cena podían haber comido 2 personas más...Xerpa acabó con los restos en 3 sentadas perrunas distintas.

¿Y dónde nos fuimos a dormir?, pues al parking de la Ermita de Sant Antoni, a 2 km del pueblo de Ulldemolins. Tan sólo pernoctamos allí 2 vehículos...impresionante. Otra noche espectacular, escuchando tan sólo el sonido de los pájaros y del viento. A la mañana siguiente se presentaron unos cuantos coches para hacer durante el día el recorrido "estrella" de esta zona; por el Congost de Fraguerau, itinerario de 6 km hasta la Ermita de Sant Bartomeu, llegando al río Montsant. El día ya se presentó más fresco, tan sólo 10 graditos y no subió de 20 durante el día. Bonito recorrido pasando por una curiosa cueva, y atravesando un puente colgante sobre el río. Tanto el itinerario junto al río, con sus rocas erosionadas con multitud de formas, como el lugar de la Ermita, difíciles de olvidar, y Xerpa, disfrutando del agua que por todos los sitios brotaba. Este día también nos separamos, Koro decide volverse al parking por el mismo camino, y el resto, perro incluido, subimos a los altos, con algún que otro paso con patio, disfrutando del aire del Montsant, cerrando la circular con un total de 15 km. 




Xerpa



Puente sobre el Río Montsant

Lugar de la Ermita Sant Bartomeu


Sant Bartomeu


Grau de Llop descenso hasta Sant Antoni

Bajando por el Grau de LLop, Xerpa pasaba calor y...
De aquí nos dirigimos hacia el Parque Natural de Prades, muy cerca, donde pasamos noche en el pueblo del mismo nombre. El paisaje cambia. Ya no hay tanta roca, la montaña se suaviza en cuanto a su visión más agreste. Al día siguiente visitamos el pueblo deshabitado de La Mussara, vacío desde los años cincuenta del pasado siglo. Deambulamos por sus ruinas junto a un montón de turistas más...hay carretera y parking hasta la puerta...en fin.

Pueblo deshabitado de La Mussara


Fuimos paseando hasta una preciosa cueva, este día ya rodeados de gente. Transición para descansar, carretera hacia Poblet, última noche y visita al Monasterio cisterciense, muy interesante. También cenamos esa última noche en el Hotel del Monasterio, muy buena calidad y a muy buen precio...no sobró nada para Xerpa...En definitiva, ¡5 días de sobresaliente!